La esencia suele funcionar rápidamente y ya desde las primeras sesiones la persona nota cómo, paulatinamente, la actividad mental se va desacelerando y calmando: “parece que le doy menos vueltas a la cabeza”, “antes me podía pasar días enteros pensando en ese asunto, ahora me dura sólo un rato”, “cuando me acuesto la mente ya no está ahí hablando y hablando sin parar”. Todas estas frases expresan cómo sienten el cambio algunas/os pacientes.

El trabajo con esta esencia floral puede durar todo el proceso terapéutico ya que, aunque sus efectos se suelen notar relativamente pronto, la resistencia de la ego-mente a cambiar su dinámica es frecuente. Muchas de las personas que llegan a la consulta llevan décadas de hábitos mentales y emocionales insanos. Cambiar el hábito de la cavilación no siempre es fácil, y no todo el mundo lo entiende. Alguna persona ha llegado a preguntar: “¿Y si no pienso sobre las cosas, cómo las voy a resolver?”. Menos mal que las esencias florales funcionan “por su gestión” y ayudan a los pacientes a encontrar sus respuestas sin que la o el terapeuta floral tenga que estar explicándolo todo. Como dice Eduardo H. Grecco: “el terapeuta tiene que transmitirle la información al paciente con las esencias florales”.

Mi experiencia con esta esencia floral es que funciona rápido y bien, aunque hay que insistir en su prescripción hasta que la persona ha encontrado un punto de equilibrio en su actividad mental y ha comprendido que la mente es sólo un instrumento más de los que dispone para gestionar su vida. Una vez que ha alcanzado este estado, se puede dejar de utilizar la esencia y esperar hasta la siguiente consulta para ver si el cambio está afianzado o ha vuelto hacia atrás. En este último caso, se vuelve a añadir durante una o varias sesiones más. Mi manera de trabajar es la siguiente: cuando la persona me dice claramente que un desequilibrio ya no se da desde hace tiempo, mantengo la esencia o esencias florales correspondientes durante dos o más sesiones, luego se las dejo de poner, pero no le digo nada y en la siguiente sesión le pregunto “como el que no quiere la cosa” sobre esos aspectos emocionales y mentales desequilibrados. En función de la respuesta, vuelvo a añadir los remedios o ya los descarto de la prescripción. La persona no tiene por qué saber qué programas emocionales y mentales se están trabajando en cada momento, al menos no de manera muy concreta y desde el principio, ya que esto podría inducir e, incluso, hacer que se considerasen los cambios como un efecto placebo. En mi caso, durante las dos primeras sesiones no le doy al paciente ninguna pista de qué aspectos de su mundo emocional y mental estamos trabajando, y es la propia persona la que me tiene que contar qué está cambiando en su vida cuando abordamos la fase “en positivo” del trabajo terapéutico.

El remedio floral White Chestnut es de gran utilidad y eficacia; más del ochenta por ciento de las y los pacientes lo tienen que usar y, la mayoría de las veces, va asociado a aspectos emocionales y mentales de otras estructuras psicoenergéticas. En el apartado e) de cada estructura, en treinta y cuatro de las treinta y ocho estructuras se puede ver que White Chestnut está presente, por ello aparece en la mayoría de los mapas emocionales y en diferentes territorios dentro de un mismo mapa. Hay que tener en cuenta que cualquier programa emocional o mental puede estar presente y activarse en diferentes territorios, por lo que, si una persona tiene tendencia a la cavilación en el “territorio trabajo”, en el “territorio familia” y en el “territorio tiempo libre”, entonces no parará nunca de pensar y pensar, lo que convierte este hábito en un exceso que ha de encontrar su justa medida, y White Chestnut es el remedio adecuado para ello.

No puedo decir que este remedio sea el más importante de las Flores de Bach, todos lo son, pero sí que es uno de los que más utilizo y más serenidad mental aporta a las y los pacientes.

José Antonio Sande Martínez

Terapeuta emocional con remedios florales

Noray