Relato:

Depresión anímica

Manolo, 48 años, 2017.

Bueno, voy a contar un poco mi experiencia con la Terapia Floral y cómo me ha ido.

Cuando empecé me encontraba bastante mal y muy agotado, tenía un problema con mi mujer, su confianza en mí no era muy buena, y ya no digo sus celos, que no me dejaban vivir una vida como debe vivir cualquier persona, con esa libertad para poder hacer, decidir, hablar y relacionarme con la tranquilidad de que no me estén observando y juzgando por lo que hago o digo. Esto se agravaba como mi forma de ser. Yo siempre me he sentido responsable y dedicado a mi trabajo y, en esta situación, el trabajo se convirtió en mi refugio para huir de aquella vida tan limitada en la que me encontraba. Esto, con el tiempo, me fue pasando factura, cada día me sentía más cansado, más estresado, más triste, pues mi vida era siempre lo mismo, una vida muy triste y sin alicientes.

Empecé con la Terapia Floral, que para mí era algo desconocido, pero a la vez sentía la curiosidad de ver por mí mismo si daría resultado. Después de probar durante años con psicólogos, psiquiatras e interminables tratamientos de pastillas, fui dándome cuenta de que lo único que hacían era tranquilizarme y enmascarar de alguna manera el dolor y el malestar que sentía, lo cual fue una pérdida de tiempo y dinero que no recuperaré, y sin resultado alguno, pues mis problemas seguían estando ahí, no se solucionaban, que era lo que yo quería, ponerle solución y empezar a vivir de otra manera.

«Las pastillas lo único que hacían era enmascarar el dolor y el malestar que sentía, lo cual fue una pérdida de tiempo.»

Con la Terapia Floral, conforme ha ido pasando el tiempo, me he ido dando cuenta de algunos de mis errores, comportamientos que no eran los más adecuados pues yo me limitaba a hacer todo lo que podía tanto en el trabajo como en la casa sin dar muchas explicaciones y sin relacionarme ni con mi mujer ni con mis hijas. Sentía que mis hijas cada día estaban más lejos de mí e incluso no me sentía querido por ellas, pero el problema era yo que cada día me distanciaba más de ellas porque estaba mal, me sentía mal y se daban cuenta de ello.

«Sé que la forma de seguir adelante la tengo que ir viendo por mí mismo.»

Sin embargo, hoy en día mi relación con ellas ha mejorado bastante, hablamos más y decimos las cosas de otra forma diferente e incluso me dicen que he cambiado bastante, aunque yo me siento que aun puedo mejorar mucho más y que me queda un largo trecho por delante que quiero seguir mejorando. Sé que la forma de seguir adelante la tengo que ir viendo por mí mismo. Con el tiempo he visto que las cosas se pueden ver de diferente forma. A la hora de afrontar los problemas o decidir no sirve de nada darles vueltas y sufrir por ellos, hay que darles una solución y dársela con el corazón, hay que afrontarlos y aceptarlos como son y seguir viviendo, porque nadie va a hacerlo por ti, y las cosas que no te aportan nada bueno hay que irlas apartando de tu lado, igual con las personas, que tienes que ver si realmente te dan y aportan cosas buenas.

«A la hora de afrontar los problemas o decidir no sirve de nada darles vueltas y sufrir por ellos, hay que darles una solución y dársela con el corazón.»

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